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martes, 29 de septiembre de 2009

La hipótesis de Gaia


Se ha hablado mucho sobre la hipótesis de Gaia, y también se ha tergiversado bastante la idea original, hasta convertirlo en algo cuasi esotérico y misterioso que ha dado pie a todo tipo de teorías mileniaristas y apocalípticas. Para aclarar un poco las ideas presento este artículo

La hipótesis de Gaia fue propuesta originalmente por James Lovelock, quién la ideó en 1969 y la publicó en 1979. Lovelock es químico, meteorólogo, ambientalista e inventor que cuenta en su haber con el desarrollo del detector de captura de electrones, usado para identificar gases presentes en un ambiente (este artilugio sirvió para descubrir trazas de gases tóxicos en la Antártida).

Como decía, Lovelock ideó su hipótesis en el 69, y la desarrolló durante 10 años antes de publicarla. Durante este tiempo contó con la colaboración de la bióloga Lynn Margulis (esposa del célebre Carl Sagan). También contactó con el escritor William Golding, conocido por ser el autor de la distópica El Señor de las Moscas.

Hay que decir al respecto de esta hipótesis que es justamente eso, una hipótesis. Es decir, no está demostrada. Cualquier teoría científica ha pasado por dos fases: Hipótesis, antes de su demostración, y teoría, posterior a la demostración. No obstante esto no es pseudociencia, ya que está sujeta a la falsabilidad, y siempre lo ha estado.

Una vez dicho esto, enunciemos por fin la proposición de Lovelock. Originalmente, tal y como fue concebida, la hipótesis lo único que decía es:

La biosfera terrestre en su conjunto es un sistema homeostático.

Maticemos la proposición. Se refiere a la biosfera, es decir, sólo a la parte de la tierra donde se desarrolla la vida, zona que se acota entre la corteza terrestre y la atmósfera. A la biosfera le asigna la condición de sistema homeostático, o lo que es lo mismo, que es capaz de autorregularse. No dice nada más, no dice que la tierra sea un ser vivo ni tampoco dice que conscientemente origine los desastres naturales para castigarnos por nuestro comportamiento medioambiental.

Esta capacidad de autorregulación sería la clave para el desarrollo de la vida en la Tierra, ya que gracias a esto se habrían producido sutiles ajustes en las condiciones de la biosfera que posibilitarían el desarrollo de organismos vivos complejos. Un ejemplo es la composición de la atmósfera terrestre.

La atmósfera de la Tierra está compuesta por un 79 % de Nitrógeno, un 21 % de Oxígeno y menos de un 0.05 % de CO2. Esto es una rareza ya que la Tierra, como cualquier sistema termodinámico, tiende hacia un estado de equilibrio. Esto (dado por el Segundo Principio de la Termodinámica) implica que hace ya mucho tiempo deberían haberse producido todas las reacciones de oxidación atmosférica posibles, originando una composición atmosférica de cerca de un 99 % de CO2 y de un escaso 1 % de oxígeno. Esto se aprecia especialmente cuando se observan los datos de los dos planetas más cercanos a la Tierra: Venus y Marte, con un 98 % y un 95 % de CO2 y un 0 % y 0.13 % de oxígeno respectivamente. También es digno de reseñar que la composición atmosférica es estable, a pesar de que como consecuencia de sus reacciones debería cambiar.

Este mismo mecanismo de autorregulación se aplica a la temperatura global de la superficie, a pesar del incremento de energía recibida por el Sol; así como a la salinidad de los océanos, que también es constante.

Todo esto lo explica la hipótesis de Gaia diciendo que la propia vida es la que hace posible su existencia, autorregulando la biosfera para que sus condiciones sean favorables para ella misma, en otras palabras un poco más técnicas:

La Hipótesis de Gaia lo que propone es que dadas unas condiciones iniciales que hicieron posible el inicio de la vida en el planeta, ha sido la propia vida la que las ha ido modificando, y que por lo tanto las condiciones resultantes son consecuencia y responsabilidad de la vida que lo habita.

Las principales críticas a la hipótesis vienen, como ya se ha dicho, de una mala interpretación, que interpreta que lo que se afirma es que la tierra está viva. Margullis dijo a este respecto:

“Se ha llamado Gaia a la diosa de la Tierra o a la Tierra considerada como un organismo. Estas frases pueden conducir a conclusiones equivocadas [...] Rechazamos la analogía de que Gaia es un organismo individual, principalmente porque no hay ningún organismo que se nutra de sus propios residuos ni que recicle por sí mismo su propio alimento. Es mucho más apropiado decir que Gaia es un sistema interactivo cuyos componentes son seres vivos.”

Una vez enunciada la hipótesis comentaremos brevemente algunas ampliaciones de la misma que, por que no, van desde las más científicas hasta algunas que se acercan a la ciencia ficción.

Para empezar, al poco de publicarse, se propuso diferenciar entre la hipótesis débil (que sería la original) y la hipótesis fuerte. La débil se reduce a lo dicho al principio:
La biosfera actúa como un sistema auto-organizado que mantiene un meta-equilibrio que permite la vida.
La fuerte, por su parte, incluye la biosfera, la atmósfera, los océanos y la tierra, dentro de un sistema retroalimentado para conseguir un entorno físico y químico óptimo para la vida en su conjunto en el planeta en donde los organismos se reproducen, controlan y adaptan basándose a los cambios ecológicos que va sufriendo el sistema de acuerdo a su evolución.

Partiendo de la hipótesis primera, la de Lovelock, también se han abierto unos caminos que la amplían, los cuales se enumeran a continuación.

Como decíamos, originalmente se decía que la biosfera es un sistema autorregulado. A partir de se ha propuesto que la tierra ha avanzado desde un simple sistema autorregulado hasta ser un ser vivo. O lo que es lo mismo, que evoluciona para ganar en complejidad.

El último paso ya es muy avanzado, y lo que dice es que la Tierra es un ser vivo que va a tomar conciencia.
Si reflexionamos sobre esta última afirmación podemos llegar a la conclusión de que para llegar a este nivel la tierra necesita de algo que la intercomunique, para que pueda tomar control de toda ella. Se ha propuesto que ese algo de lo que la Tierra eche mano seamos nosotros, es decir, la tierra usaría nuestros sistemas de comunicación para tomar conciencia.

Esto podría parecer una excentricidad si no fuera por algo que se ha publicado hace unas semanas en un comunicado del Instituto Politécnico Rensselaer, una de las principales instituciones dedicadas a la docencia y a la investigación del mundo. Dicho comunicado da cuenta de un descubrimiento asombroso:

Las ciudades se organizan como las neuronas del cerebro.
Los científicos del IPR han conseguido establecer similitudes entre la forma en que funcionan las redes neuronales y la manera en que se organizan las grandes ciudades del mundo. Redes de carreteras y redes de sinapsis son sorprendentemente parecidas, afirman los investigadores, porque responden a la misma necesidad: la de una interconexión compacta para funcionar correctamente. Las ciudades fueron escogidas para el estudio de la similitud de ambas redes porque su desarrollo ha respondido durante décadas a las presiones económicas, que serían lo más parecido a las presiones con las que la selección natural ha propiciado el desarrollo del cerebro.
En su realización, los científicos midieron concretamente el número de autopistas radiales y concéntricas de las 60 ciudades mencionadas (las ciudades normalmente tienen la tendencia a organizarse de manera radial alrededor de un centro urbano), así como las superficies de las áreas más enrevesadas del neocortex.

Así, descubrieron, por ejemplo, que el número de autopistas de salida y del número de sinapsis neuronales del neocortex eran proporcionalmente similares. O que las leyes de desarrollo neocorticales parecían una consecuencia de la presión de la selección natural, de la misma manera que el desarrollo de las interconexiones de las ciudades son consecuencia de la presión económica.

La única diferencia entre ambas redes de interconexiones, según los científicos, es que las neuronas transportan señales relacionadas con información, mientras que las autopistas y carreteras transportan personas y materiales. Pero, incluso, en esta diferencia existe una similitud: todo lo que recorre ambas redes resulta esencial para la funcionalidad a gran escala de los sistemas cerebral y urbano.

En definitiva, los científicos eligieron las ciudades como objetivo de estudio de las similitudes entre éstas y el cerebro porque la organización de las ciudades ha respondido durante décadas a fuerzas económicas y políticas, y no a principios conocidos de ingeniería. Es decir, que las ciudades serían sistemas fruto de algo parecido a las presiones de la selección natural, que son las que han condicionado el desarrollo del cerebro.

Esta similitud indicaría que nuestros sistemas de comunicación podrían ser aprovechados por la Tierra para “despertar” y comenzar a funcionar como un ser vivo autoconsciente.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Pilar Rahola muestra su hipocresía/Mi opinión sobre los nacionalismos



He aquí otra prueba más de lo absurdo e hipócrita que es un nacionalismo excluyente, vemos a la señora Rahola (anteriormente simpatizante del grupo terrorista Terra Lliure) quitando a otro con la izquierda lo que pide para ella con la derecha.

Comento de paso mi opinión con respecto a los nacionalismos periféricos excluyentes:

Los dos principales movimientos nacionalistas e independentistas que hoy se suceden en España son el Cataán y el Vasco. Lo primero que quiero decir es que es algo obvio el hecho de que cada región dentro de España tiene unas señas que la diferencian del resto: no es lo mismo Andalucía que Extremadura, La Rioja, Murcia o Castilla, es algo que está claro y que es una gran baza a favor de nuestra tierra, que tiene la multiculturalidad por bandera y seña de orgullo.

Ahora bien, el nacimiento de estas dos corrientes de pensamiento en Cataluña y Euskadi tienen su origen en el siglo XIX; con la reinaxença en el caso catalán y con Sabino Arana en el caso vasco.

Es decir, los supuestos títulos históricos y derechos legítimos que desean surgen a partir de un momento dado de hace menos de 200 años, vayamos por partes:

Comenzando por el imperio romano, que conquistó toda Hispania (ahí están los restos arqueológicos en TODO el territorio), si avanzamos en la línea de tiempo que va desde el 410 (fecha en que Alarico, el fundador de la dinastía de los Baltingos para los Visigodos, saqueó Roma) hasta el 26 de julio del 711 (día de la derrota de los godos, comandados por Rodrigo, en la batalla de Guadalete), se sucedieron 3 siglos de dominio visigodo. Durante este tiempo, los visigodos (pueblo sin patria establecida) fundaron un reino en Tolosa (Toulouse) primero y un reino en Toledo. Desde este último dominaron toda la Iberia y la baja Occitania, unificando a las tribus nómadas que vivían por aquí (alanos, vándalos y suevos), y que se repartían todo el territorio hispano desde la Turdetania (actual Andalucía) hasta las regiones cántabras (en ningún momento se habla siguiera de vascongadas) pasando por la Lusitania (Portugal).

Cuando Rodrigo penetró en la cueva de hércules en Toledo, poniendo fin a la tradición goda de no traspasar jamás sus puertas, selló su destino y el de su pueblo, pues como se ha dicho a este evento le sucedió la batalla de Guadalete que marcó el inicio del período musulmán que, durante 800 años, fue avanzando de sur a norte, mientras los resistentes hispanos planeaban la reconquista que finalmente se llevó a cabo desde Asturias (don Pelayo), no desde otro lugar. Com dice el dicho popular: Asturias es España y lo demás es tierra conquistada.

A partir de la revuelta de Pelayo, sucedida en el 718, fueron surgiendo distintos reinos desde los Pirineos, entre los que destacan el reino de Navarra, el reino de Aragón, y la Marca Hispánica, que terminaría formando el condado de Barcelona. Estos territorios formaban una suerte de "línea caliente" entre el califato de Córdoba y el Imperio Carolingio.

La marca hispánica primero, y el condado de Barcelona después, recibían influencia de los francos, de los que poco a poco se fueron distanciando hasta que en virtud del matrimonio entre
Ramón Berenguer III y Dulce de Provenza los territorios unidos a partir del matrimonio forman una núcleo territorial muy similar a la actual Cataluña. Otro matrimonio, entre Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón, termina uniendo el Reino de Aragón y el condado de Barcelona, formando de este modo la ya conocida Corona de Aragón.

De este modo en el siglo XV la península Ibérica se configura en 5 reinos independientes:

Reino de Navarra.
Corona de Aragón.
Reino de Castilla.
Reino de Portugal.
Reino Nazarí de Granada.

Como es conocido el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla da lugar a la unión de todos los reinos hispánicos dado lugar, por primera vez, a la entidad que hoy conocemos como España.

A partir de este momento la historia es más conocida por todos: Casa de Austria primero y casa de Borbón después; del reino donde no se pone el sol hasta los 500000 km cuadrados que tenemos hoy.

Son curiosos los siguientes hechos:

Durante el siglo XIV las tropas almogávares, conocidos como la Furia Catalana, eran los principales componentes de la infantería de la corona de Aragón, los cuales consideraban un honor y un privilegio luchar por la reconquista junto a sus hermanos hispánicos.

Ya en el XVII, durante las guerras de Flandes, nadie era tenido en mejor consideración por su valor y arrojo defendiendo el Imperio Español que los Bizcaínos, los cuales eran ejemplo a seguir por el resto de integrantes de los tercios.

Lo que he intentado dejar claro es que no hay lugar histórico, desde la Edad Media hasta la actualidad, para las reclamaciones soberanistas e independentistas de unos pocos. Podemos seguir retrocediendo en el tiempo hasta que sólo encontremos tribus dispersas, pero si hacemos esto yo estoy en virtud de declarar que la Plaza de la Romería de Sevilla debe ser independiente ya que un asentamiento Tartésico alejado de Tharsis estuvo aquí hace unos 4000 años.

Personalmente considero un honor para mi persona y para mi país que la lengua mas antigua de Europa, el Euskera, se hable aquí. Considero un orgullo saber que el idioma de los poetas occitanos y provenzales sigue vivo en Cataluña. Que las lenguas celtas tienen su reducto en el Gallego. Considero un honor saber que los fenicios desembarcaron en las costas Andaluzas y se encontraron aquí a los tartésicos, con su rey Argantonio, que comenzaron a explotar las minas de Huelva y a desarrollar económicamente esta región hace 5000 años. Es un orgullo saber que por aquí han pasado 4 pueblos diferentes en 2000 años, dejando un legado cultural e histórico que es la envidia de todo el resto del mundo.

Lo que a mí me duele es que por pensar así me gane el desprecio de un montón de ignorantes que me llamen fascista o facha, y que en el fondo lo único que sienten es xenofobia por todo esto.

Eso es lo absurdo de los nacionalismos, y es lo que me duele del país que me ha visto nacer.

sábado, 29 de agosto de 2009

Pérez-Reverte heavy!!



Dejo aquí un artículo que escribió Pérez-Reverte sobre la música heavy, ¡¡disfrutadlo!!

Se trata del escritor que más admiro en la actualidad, por recomendar un libro suyo os pediría encarecidamente que leáis El pintor de batallas. Es el libro suyo que más me ha marcado, y uno de los mejores que he podido leer.

Os dejo el artículo:


CORSÉS GÓTICOS Y CASCOS DE WALKIRIA

No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.

Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.

Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su Alexander the Great. La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, La guerra de las galaxias, Blade Runner, Dune, las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde El señor de los anillos hasta La isla del tesoro o El cantar del Cid. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –La cruz de Santiago– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema La canción del Pirata consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.

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Dejo aquí el vídeo de La Canción del Pirata interpretada por Tierra Santa.